<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" >

<channel><title><![CDATA[ALEJANDRO FERN&Aacute;NDEZ - Opini&oacute;n]]></title><link><![CDATA[http://alexferduran.weebly.com/opinioacuten]]></link><description><![CDATA[Opini&oacute;n]]></description><pubDate>Wed, 24 Jul 2024 16:35:49 -0700</pubDate><generator>Weebly</generator><item><title><![CDATA[Maestra de vida]]></title><link><![CDATA[http://alexferduran.weebly.com/opinioacuten/maestra-de-vida]]></link><comments><![CDATA[http://alexferduran.weebly.com/opinioacuten/maestra-de-vida#comments]]></comments><pubDate>Wed, 08 Feb 2017 15:07:44 GMT</pubDate><category><![CDATA[Uncategorized]]></category><guid isPermaLink="false">http://alexferduran.weebly.com/opinioacuten/maestra-de-vida</guid><description><![CDATA[El patio interior de mi antiguo colegio &#8203;Cuando llegamos por primera vez a la escuela lo primero que nos entr&oacute; fue miedo. Miedo a un lugar desconocido, a salir de nuestra burbuja familiar y miedo tambi&eacute;n al resto de extra&ntilde;os que te rodeaban. &nbsp;A casi todos se nos ca&iacute;a una l&aacute;grima al llegar a esa clase.Con 3 a&ntilde;itos ya empiezas a enfrentarte a retos nuevos y ante todo a situaciones que tarde o temprano te van a ayudar a crecer como persona. Las p [...] ]]></description><content:encoded><![CDATA[<span class='imgPusher' style='float:left;height:0px'></span><span style='display: table;width:auto;position:relative;float:left;max-width:100%;;clear:left;margin-top:0px;*margin-top:0px'><a><img src="http://alexferduran.weebly.com/uploads/2/6/9/5/26952201/22-calasancio-c-rdoba-1911_orig.jpg" style="margin-top: 10px; margin-bottom: 10px; margin-left: 0px; margin-right: 10px; border-width:0; max-width:100%" alt="Imagen" class="galleryImageBorder wsite-image" /></a><span style="display: table-caption; caption-side: bottom; font-size: 90%; margin-top: -10px; margin-bottom: 10px; text-align: center;" class="wsite-caption">El patio interior de mi antiguo colegio</span></span> <div class="paragraph" style="display:block;"><strong>&#8203;Cuando llegamos por primera vez a la escuela lo primero que nos entr&oacute; fue miedo. Miedo a un lugar desconocido, a salir de nuestra burbuja familiar y miedo tambi&eacute;n al resto de extra&ntilde;os que te rodeaban. &nbsp;A casi todos se nos ca&iacute;a una l&aacute;grima al llegar a esa clase.</strong><br /><br />Con 3 a&ntilde;itos ya empiezas a enfrentarte a retos nuevos y ante todo a situaciones que tarde o temprano te van a ayudar a crecer como persona. Las primeras peleas con los compa&ntilde;eros, los primeros llantos por echar de menos a mam&aacute; e incluso las primeras rega&ntilde;inas de la &ldquo;se&ntilde;o&rdquo; son esas cosas que despu&eacute;s terminan marc&aacute;ndote y de las que terminas aprendiendo.<br /><br />Tener a una&nbsp; maestra que te cuide y te gu&iacute;e en estas edades tan tempranas es imprescindible para terminar creciendo. En mi caso tuve la suerte de tener a una aut&eacute;ntica maestra de vida que no solo me guiaba en el d&iacute;a a d&iacute;a sino que me ense&ntilde;aba a superarme.<br /><br />Se quedaba conmigo despu&eacute;s de clase para que pudiese vocalizar la &ldquo;r&rdquo; como ten&iacute;a que hacerlo, &nbsp;me ayudaba con las tareas de matem&aacute;ticas &nbsp;e incluso se esperaba conmigo hasta que me com&iacute;a esa empanadilla de at&uacute;n que tan poco me gustaba.<br />Eran acciones peque&ntilde;as, gestos que han hecho que cada frase, cada palabra e incluso cada rega&ntilde;ina que en aquella primera &eacute;poca recib&iacute;a de ella, se convirtieran en una ense&ntilde;anza.<br /><br />&nbsp;Eso ha podido ser por lo que hoy, 17 a&ntilde;os despu&eacute;s, me sigo acordando de ella, sigo teni&eacute;ndole un cari&ntilde;o inmenso y sigo consider&aacute;ndole mi primera maestra de vida.<br />Y de lo que m&aacute;s feliz me siento es de aquel d&iacute;a en el que, tras verme triste en el patio del cole, me dijo este frase : &ldquo;Alex, vas a tener que pasarlo muy mal en la vida pero recuerda siempre que la sonrisa no debes perderla nunca&rdquo;.<br />&#8203;<br />17 a&ntilde;os despu&eacute;s de esa frase, ese esp&iacute;ritu de superaci&oacute;n sigue en m&iacute;. Esa frase sigue marcando la diferencia en mi d&iacute;a a d&iacute;a y sigue haciendo que a las dificultades, a cada tropiezo, a cada mala cara siempre le siga una sonrisa.<br />&nbsp;<br /><strong>Gracias. <br /><em>&#8203;</em></strong><br /></div> <hr style="width:100%;clear:both;visibility:hidden;"></hr>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Vicios y verano]]></title><link><![CDATA[http://alexferduran.weebly.com/opinioacuten/vicios-y-verano]]></link><comments><![CDATA[http://alexferduran.weebly.com/opinioacuten/vicios-y-verano#comments]]></comments><pubDate>Mon, 12 Sep 2016 21:05:52 GMT</pubDate><category><![CDATA[Uncategorized]]></category><guid isPermaLink="false">http://alexferduran.weebly.com/opinioacuten/vicios-y-verano</guid><description><![CDATA[       Este a&ntilde;o no he tenido un verano. He tenido un imprevisible verano. S&iacute;, imprevisible ser&iacute;a el t&eacute;rmino adecuado. 2 meses y medio donde no solo he descubierto a personas geniales sino que, por fin, me he dado cuenta de varias cosas: el periodismo no es como lo imaginaba ni por asomo y est&aacute; peor a&uacute;n de lo que me podr&iacute;a creer. Mal no en lo econ&oacute;mico, que tambi&eacute;n. Mal en rutinas, peor en malas costumbres y horrible en dejarse llevar [...] ]]></description><content:encoded><![CDATA[<div><div class="wsite-image wsite-image-border-none " style="padding-top:10px;padding-bottom:10px;margin-left:0;margin-right:0;text-align:center"> <a> <img src="http://alexferduran.weebly.com/uploads/2/6/9/5/26952201/110807-microfonos_orig.jpg" alt="Imagen" style="width:auto;max-width:100%" /> </a> <div style="display:block;font-size:90%"></div> </div></div>  <div class="paragraph">Este a&ntilde;o no he tenido un verano. He tenido un imprevisible verano. S&iacute;, imprevisible ser&iacute;a el t&eacute;rmino adecuado. <strong>2 meses y medio donde no solo he descubierto a personas geniales</strong> sino que, por fin, me he dado cuenta de varias cosas: el periodismo no es como lo imaginaba ni por asomo y est&aacute; peor a&uacute;n de lo que me podr&iacute;a creer. Mal no en lo econ&oacute;mico, que tambi&eacute;n. <strong>Mal en rutinas, peor en malas costumbres y horrible en dejarse llevar por una cuenta de resultados</strong> antes que por la informaci&oacute;n.<br /><br />&nbsp;S&iacute;, un verano imprevisible pero lleno de ruedas de prensa que, <strong>para sorpresa m&iacute;a, lo destacado no han sido los pol&iacute;ticos </strong>&ndash; que bastante tienen con lo suyo &ndash; sino los propios periodistas. Ir a una rueda de prensa de una alcaldesa, por poner un ejemplo, y que no haya preguntas no es culpa del equipo de la alcaldesa, es culpa del periodista que ni hace el amago de preguntar.<br /><br />&nbsp;Y es que perder la costumbre de preguntar no es malo para la profesi&oacute;n, es lo peor que podr&iacute;a haber pasado. <strong>Sentarse al final de una rueda de prensa para observar c&oacute;mo pasa la media hora</strong>&nbsp;(que suele durar el spitch del pol&iacute;tico de turno) mirando a tus compa&ntilde;eros con aires de superioridad no es ser buen periodista. Publicar despu&eacute;s una publicaci&oacute;n <strong>rutinaria con la informaci&oacute;n que te ha proporcionado a escondidas el grupo municipal</strong> de turno tampoco lo es.<br /><br />La informaci&oacute;n sigue si&eacute;ndolo pase el tiempo que pase p<strong>ero la veracidad del que te la cuenta va perdiendo valor</strong>. Quiz&aacute;s de manera involuntaria, que puede ser. Pero objetivamente esto es as&iacute;.<br /><br />Las man&iacute;as y los vicios en esta profesi&oacute;n (como suele ocurrir en la mayor&iacute;a) son mayoritarios <strong>pero siempre hay gente que se salva y se encargan de meterte la inyecci&oacute;n de dignificaci&oacute;n</strong> del periodismo que tienes o debes tener, para seguir adelante y poder as&iacute; luchar por tu sue&ntilde;o, que no es otro que querer informar, querer contar.<br /><br />&nbsp;Agraciadamente, en este imprevisible verano, <strong>tambi&eacute;n he conocido gente as&iacute;</strong>, periodistas de raza que se dejan la piel (y la voz) para que la verdad llegue a su destino, para que las historias se llenen de rostros.<br /><br />Pese a los vicios, a las malas formas e incluso a las man&iacute;as de los periodistas hay motivos para seguir creyendo. <strong>Mientras a&uacute;n perdure tan solo un periodista que siga teniendo la ilusi&oacute;n de contar merece la pena</strong> creer en esta profesi&oacute;n. Merece la pena seguir intent&aacute;ndolo, seguir luchando. Merece la pena seguir amando la informaci&oacute;n.<br />&nbsp;<br /><strong>Sigamos.</strong><br /></div>]]></content:encoded></item></channel></rss>